Mostrando entradas con la etiqueta Escritos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escritos. Mostrar todas las entradas

13 de enero de 2010

Propósito “metral” para el 2010

Untitled 2

Luego de todo un año 2009 mirando a la gente del metro, creo que ya tengo definidas cuales serán mis metas este nuevo año, entre ellas:

  • Voy a usar un jockey a lo Daddy yankee a sabiendas que en el metro en el que viajo nunca llega el sol y le voy a pegar con la visera a cuanta persona pueda, una buena opción es mover la cabeza arriba y abajo como caballo.
  • De igual forma, voy a usar lentes oscuros, de esos que no se ven los ojos y voy a buscar la mujer mas nerviosa e insegura para ponerme detrás de ella y hacerle dudar con la idea que la estoy mirando.
  • Un clásico: me haré el dormido para no dar el asiento, aunque hace tiempo que no veo uno, de hecho estoy dudando que exista en el metro algo donde sentarse.
  • Me abrazaré al pasamanos o a la barra, cual caño fuera, impidiendo que cualquiera se pueda afirmar, es más, creo que voy a elegir la hora “pic” para apoyar mi espaldita y ser el único que pueda usarlo, si no alcanzo, creo que sentarme en el suelo haciendo zancadillas puede ser una buena alternativa.
  • Voy a ponerme un flamante traje rojo de “atención al cliente” o de guardia de seguridad y me voy a poner a conversar justo en el único torniquete de estudiantes de la estación con el técnico que arregla el torniquete del lado mientras la señora del aseo se le ocurre trapear la salida del siguiente.
  • Una polera sin mangas para levantar los brazos al afirmarme de la barra horizontal poniendo mi hermosa axila peluda en la cara de algún pasajero puede ser un buen propósito.
  • Ponerse en la puerta haciendo taco para entrar cuando se abren las puertas del tren, ejercitando mi paso de caballo, lentamente, mirando donde me voy a sentar mientras una larga fila detrás de mi queda abajo por el cierre de puertas me parece ideal.
  • Mi sueño es el clásico pingüino, pararse con los pies separados, por lo menos es lo único que se puede hacer cuando ya no hay alternativas

a ver si me vuelvo mas tolerante. digo…

6 de abril de 2009

Quiero ser Pergolero

Me gustaría ser como los pergoleros que toman tinetas llenas de agua y empujan los pétalos rancios por el piso hasta el desagüe del alcantarillado, sin pensar en lo ecológico o en el valor de lo viejo: solo dejar que se vayan las flores marchitas y que desaparezcan por la rejilla del borde de la cuneta. Quiero ser Pergolero

Y crean magia, el verano parece invierno con el piso tan húmedo y resbaladizo; con las flores frescas de primavera que traen al hombro en sus canastos de mimbre y con la sonrisa que le sacan a las mujeres bellas que pasan y a quienes le ofrecen un clavel del tarro, con la única condición que extienda su mano y los mire a los ojos.

Ahí están el día de los muertos y el de la gloria, el de la madre y el 14 de febrero, entre llantos y alegrías...

Así, a veces debe ser bueno ser florista.

24 de diciembre de 2008

Esa sustancia dispersa...(Feliz Navidad)

Hoy la vida se presenta de una forma extraña, sentí durante el día una suave melancolía, pero en el sentido mas romántico de la palabra; en el patio están aún los parásitos hambrientos que dejó mi perra muerta y que atacan como pirañas al que se acerque, pero supongo que no es más que una metáfora de mi vida, aunque la mascarilla, la cipermetrina, los guantes, el olor penetrante y la batalla que tengo que darle a las lentejas chupasangre son más que reales.

Pero ahora me toca cruzar la calle, lo único que me alegra es ese dulce aroma de la fábrica de pan de pascua; ese olor me llena los pulmones de aire y me hace olvidar el tiempo de espera que tiene el semáforo de tres tiempos para encender la luz verde y, de una ruin manera profana, me hace olvidar el nacimiento y el estado reflexivo que tienen estas fechas; es que ese olor me hipnotiza más que las luces de la casa de enfrente que parece que se estuviera incendiando con tanto brillo, más que la muñeca pelona y diabólica que mueve los brazos y dice "mami te quiero" y más aún que la mezcla de cientos de perfumes que llevan las mujeres en los brazos al pasar por una multitienda..; "¡¡pero si los vehículos pasan velozmente solo para servirme, para transportar ese aroma hasta mi!!".

Si me detuviera ahora, junto a mi expresión estarían dibujadas: unas cejas levantadas y un cuello erguido; para hacer la postal mas ridícula: mi voz entonaría un sonido idéntico al mugido de una vaca.

Casi tropiezo con la cuneta de enfrente, se me olvida que voy caminando, es que todo el resto de mis sentidos, fueron debilitados por el olfato que se portó de pésima forma mientras cruzaba la calle: succionó toda mi fuerza, tal como las lentejas chupasangre.

1 de septiembre de 2008

¿Cueca? Seráp, que más da…

Con el Transantiago tengo suficiente esquivando la naturaleza frontal de las Androides que de seguro ya no recuerdan ni como es la huella que les dejó el cordón umbilical, o las ginecoides que son peores, porque si llego a tocarlas chillan buscando a los guardias que de seguro me retendrían para acusarme de acoso, al final es como resolver uno de esos laberintos en los que si tocas uno de los bordes, simplemente, pierdes. Con todo, sigo buscando la masa pero ahora en una fonda dieciochera, aunque como siempre siendo el elemento entrópico del sistema, soy de los pocos giles que bailan cueca y mas bien por descarte que por gusto, luego de parecer el relleno de un muñeco de espuma, ese que meten a presión para que se vea gordito el peluche, termino en la pista pero para rellenar el local, todos apretados y lubricados con sudor para poder desplazarse a buscar alcohol o simplemente salir.


Suena cumbia, regaeton, merengue, corridos mejicanos y aún estoy tratando de moverme (bailar) con arritmia dentro de la nube de humo de cigarro; finalmente, el cargo de consciencia de los dueños les hace tocar el tres cuartos (6/8 diría yo) con un acordeón, la clásica cueca arribista con tono gangoso para que suene mas chora, instrumentos importados y huasos de ponchos multicolores que de seguro, nunca han visto un arado.

Pero la pista se convierte en un desierto, de pronto con mi novia somos los únicos que quedamos en el centro, así que hay que lucirse un poco, lo terrible es que la secuencia es demasiado repetida a la primera ronda ya estoy medio acalambrado, y obviamente sin espuelas no pienso hacer el ridículo de zapatear el “dos dos” así que los dos minutos de fama terminan por cansancio y con cara de “al menos alguien le hizo empeño”.

Creo que prefiero el verano pleno, en que la música “techno” hace que entren en contacto las neuronas muertas por los cuadernos, las memorias de cálculo y la interminable jornada frente al pc, es que al menos los movimientos de este ritmo al bailar son verticales y si logro ver algo, solo será una rubia voluptuosa con el pelo del color del charqui de caballo que casi se golpea el mentón con sus cualidades que estiran y contraen sus ligamentos suspensorios.

19 de agosto de 2008

En la soledad de mi Felicidad

Hoy solo andaba buscando “La Hermana”, de Sandor Marai, y bueno, hace bastante frío aún, tengo la cabeza con los adornos del aromo que sale cerca de la panadería así que por más que demuestro circunspección parado junto al librero, nadie me mira con mucho respeto.

Por más que busco mi libro, no logro encontrarlo, aunque en la soledad de mi empresa tengo mucho tiempo, nadie va a revisar los mismo que yo o estará esperando que me mueva de mi sitio para ensuciarse las manos trajinando libros sobre aperturas o novelas; obvio, son los “stand” de los libracos de autoayuda los que se llevan la atención y la popularidad, finalmente, esto se llena de vejetes que se agrupan tal cual los veo todos los días entrando a los vagones del metro, como si la felicidad se encontrara en una de esas hojas, perdida por ahí, escondida tras el marca páginas de una universidad en la que alguna vez se consultó, justamente, con el mismo objetivo : pavimentar la felicidad.

Pero aún me resulta extraño entregarme a esa idea, la gente mira las fotos del pasado como si esa misma placidez se hubiera quedado prendada en una hoja con más de doscientos colores o si esa tranquilidad fuera un objetivo a cumplir en un próximo vencimiento.

La felicidad está ahora, no fue, ni será; está sobre mí, serpentinamente, abriéndome la boca y mostrando mis dientes, llenando mis ojos de colores con su efecto alucinógeno poco encontraré por ahora en un libro de autoayuda o en una foto del pasado…

Aunque es poco lo que puedo esperar, mi mamá tiene unos lentes que hacen que se le vean los ojos gigantes y cuando entro a la casa tiene un libro con una tapa de colores, le corrí los dedos de las manos para poder entender el título de lo que ella lee, pero es fácil ver que dice “Mis zonas erróneas”.
Ahí me di cuenta que, en toda mi vida, tengo traidores y espías.

23 de junio de 2008

Soy Cabizbajo

Siempre he pensado en si existe alguna ventaja en ser cabizbajo, desde que nací medio curcuncho, mi mundo aparece en suelo, lo que para algunas personas puede volverse desmotivante, "miro al cielo y te recuerdo"... "levanta bien la cabeza y mira alegre el futuro"; pero mi alegría estaba ahí, rebotando mis pensamientos con mi empeine, esquivando surullos de perro y chicles en el pavimento y, tomando en cuenta que mido casi 2 metros, hacerle el quite a una rama de árbol mientras miras la punta de tus pies, resulta una tarea fácil, pero para un clarividente.

Cigarros, envases y pañuelos; sin contar que cuando trabajaba en una industria, el callejón era ideal para los "románticos", que dejaban condones, y hasta calzones de unos apurados amantes, aparecian en la puerta.

Aunque no estodo negativo, siempre se encuentran pequeños tesoros, una moneda o un billete que se le cayó a algún comerciante envuelto con una boleta, pero lamentablemente, no tengo suerte, ya sabes... "mala suerte en el juego, buena suerte en el amor"

Argh! y eso que hoy me dijeron, que andaba romántico....

27 de abril de 2008

Relato para un Mártir

27 de abril, día del Carabinero, quizá la mejor fecha para poner este escrito, un poco viejo, pero con la memoria vigente no hay nada que se olvide...

Hoy quería escribir sobre como en un país de gente de poca estatura se les ocurre hacer las bancas de la plaza de armas, en que todos quedan con las piernas sin flectar, sentados como muñeca en la madera llena de caca de paloma... pero tengo pesar.

Anoche se cortó la luz debido a las protestas, solo oía perros que ladraban, gracias a dios, no vivo en un barrio muy violento, los vecinos intentaban moverse por sus casas con velas y linternas, de pronto algunos disparos(¡¡y eso que no es violento!!), los perros ladran mas fuerte y desesperados, en mi casa había una linterna pero yo, lo único que tenía con energía eléctrica era mi celular y el mp3; si hasta el módem que se supone dura 2 horas sin energía, se apagó.

En la calle no había ninguna posibilidad de ver a un carabinero, la mitad estaba en la moneda y el resto repartido por las poblaciones periféricas, pasa el tiempo y como a las once de la noche, intento sintonizar una radio que informe sobre lo que ocurre, caigo en la Bio-Bio, informe tras informe sacan lo que está pasando en la capital, de pronto y sin prepararme para el puñal, transmiten una grabación que me dejó sin alma "desalojen, desalojen! un capa ha caido" y un oficial de mando que repite con voz desesperada causándome angustia. "Evacúe la zona inmediatamente!, repliéguense!, repito; ¡¡evacúe la zona!!", repiten detalles de como sacan al Cabo Vera del lugar con una bala en la cabeza que ya le había pulverizado parte del cráneo, y que seguía con vida porque el maldito metal no había tocado la parte de su cerebro que controla nuestra motricidad pulmonar, él, seguía respirando.

La avidez de venganza me recorre, sigo escuchando cada detalle con importencia, "es trasladado al hospital de carabineros" y aprieto los puños, veo como se rompen los veinte años sin asesinos escupiendo en un once de septiembre, y pienso en la familia y en la vida que me tocó vivir.

Luego una bomba se sintió cerca de mi casa y llegó un silencio árido, seco, los perros se silenciaron y sentí, por un segundo, el prólogo y el épilogo de la vida, quería llorar de rabia, tal como cuando niño me castigaban injustamente, pero siendo hombre la rabia es mayor.

Trato de dormir sin llorar, pero no puedo, en el hospital, el carabinero es conectado a una máquina para seguir con el absurdo, ¿sus hijas estarán mirando el cielo? ¿estarán viendo como despega el alma del mártir?, pero no hay estrellas, el humo de los incendios nubla hasta la felicidad mas dulce y con la vista pegada en el moho que solo se ve con los míseros rayos de luna que logran atravesar la espesa capa negra del cielo, me duermo.

En la mañana todo es paz, la luz vuelve, y el capa caido deja de ser un robot mecánico y se separa su cuerpo para recorrer un camino final con honores, me parece sentir la banda con el patético tono desde que entra la madera al recinto, y el último sonido, como el que aquella noche me hizo pensar en mi vida, ahora será de fusiles al cielo, impulsando su alma con aureola de casco y alas en vez de un pesado e inútil chaleco antibalas.

Mis condolencias a su familia, me sumo al pesar de mi país, no quiero que se instale este dolor , aunque esta mugre de franja que se cae del mapa al mar, parezca una espada, me avergüenzo de mi tierra.

Dénme un arma para vengar, pero eso solo lo piensa el subconsciente, solo puedo pensar en Martin Luther King para calmarme: " La reacción en cadena de la maldad – odio engendrando odio, guerras produciendo más guerras – debe ser rota, o nos hundiremos en el abismo de la aniquilación.”

Por ahora solo un miserable sentimiento que me lleva a un pesar irreconciliable con la paz.

22 de abril de 2008

Divagar en tu enfaldo quisiera

(Encontré este texto en un cuaderno amarillento de hace bastante tiempo, definitivamente, no sabía hilvanar las ideas, jajaja)
No sé por qué lo hiciste, superaste desligarte de mi, y me enseñaste a superar el impacto de entrar al mundo; llenaste tus pechos a costa de tus huesos y nutriste mi alma con tu credo, golpeaste mi supremacía con argumentos y con palmazos, ni siquiera podría hablar de la razón de tu incondicionalidad, porque no tiene sentido.

No entiendo por qué lo hiciste, estabas cuando calificaba a las mujeres entre simpáticas y extrañas, crecí para que fueran viejas y jóvenes, me volví adolescente y serían creyentes, prostitutas y tú; y ahora, sola en un pedestal y bajo tus pies, una ronda de mujeres bellas de cuerpo pero con muy discutible comparación quedarán para impulsarme por el tobogán de la vida, ¿qué se supone que es esto?.

No conozco la razón de porqué llevo tu lastre y acarreo tus trancas, sin contar con el estigma de tu lenguaje... uf! tu lenguaje, mas allá que el idioma, porque cultivaste aún más las comas que el estómago, y a mi, antes que tu libidinosidad.

Quiero abrazarte, dormir en tu enfaldo, tus manos en mi cara y tu apoyo en mi tristeza, tu olor en mis pulmones, tus golpes en mis muslos, tu piel en mi cara y tu boca en mi frente.

Asi… divagando como drogadicto, daría mis pulmones por verte danzar de nuevo, mi pecho por verte caminar y mi vida por ver el color blanco de tu cara con una gran sonrisa.

Sentado escribiendo, una niña drogada en el diario para dormir y Bach musicalizando, ¿que pasó con la infancia que tenía? ¿fui el único que tuvo esa suerte?, recuerdo a Delgadina y aún me parece ver los ojos del culebrón, al ratón Pérez cayendo en la olla y los ojos iluminados del lobo, cayendo baba de sus fauces, ideando la trampa para tener a la niña de la cubierta roja, ¿a caso no puedes hacer dormir a esa niña?, ¿a caso eres humana? no puede ser.

Emm... no tengo ingenio porque no salen las palabras para explicártelo, pero bueno, eso… solo quería decir que te amo sin el karma de Edipo y con un gran talón de Aquiles,
"Entiendo que no entiendas",
Yo ya soy grande; aunque para los de tu clase, los de la mía, siempre seremos niños.

15 de abril de 2008

Este Santiago..

¿Es que acaso seremos muy lindos los chilenos que tenemos una ciudad cada día mas “Manhatizada”, “Miamizada” con edificios llenos de espejos como si hubiera algo lindo que mostrar? Todavía me veo sentado en la Plaza de Armas mirando hacia la parte de arriba de los edificios con gárgolas y ángeles guardianes, nombres con fechas que cumplirían años en el bicentenario y la roña del smog y de los orines en los rincones de los extranjeros y los borrachos del sector.

Al menos no soy para nada chico y puedo sentarme en las bancas flexionando las piernas y no como la mayoría de la gente a la que miro y que queda en las bancas modernas con las piernas estiradas y las rodillas sin doblar (como dice Lafourcade) como muñeca.

Y es que mi ciudad está cambiando, lo sentí desde el día en que giraron a don Pedro de Valdivia para que pareciera que viene entrando a la plaza y no huyendo de ella, cuando los zorzales, que se ven en otros lugares como el Parque los Reyes o sobre el mismísimo cerro Santa Lucía, desaparecieron y ya son remplazados en su totalidad por las palomas y los gorriones, sí, esos mismos que trajeron los españoles para recordar su “querida tierra” y que se devoraron las aves nativas, aunque es comprensible tomando en cuenta que los indígenas atacaban sus gallineros y los quemaban, solo era posible tener palomas para almorzar (¡puaj! Que asco).

Tal vez lo soñé y nunca lo viví, vengo de una generación en que mataban mas carabineros que ahora, en que los que pensaban distinto debían esconderse, en que el sueño de una democracia era esperanzador y se sentía que todo iba a mejorar, ahora solo queda esperar que la niña que se pone delante de mi en el metro me deje entrar.

Solo me quedo con esta imagen, una niña que duerme entre el tumulto, es lo único que me da esperanza para fantasear con que el cambio es para mejor, aunque lo dudo…
(10/11/2007, "la gente me da sueño")

(click para agrandar)